lunes, 16 de noviembre de 2015

Lectura y escritura exploratoria.
“El cerebro adicto”
(Del artículo de Verónica Guerrero Mothelet)

Introducción:
El tema de las adicciones cada vez cobra mayor importancia en la sociedad de nuestros días, ya que hasta hace algunos años, éstas se consideraban un problema moral, pero hoy se reconocen como enfermedades y de hecho existe forma de tratarlas. Por esta razón, es menester, mediante una adecuada terapéutica, incrementar la calidad y la duración de la vida de la persona adicta, aunque la cura definitiva no sea posible alcanzarla.

Desarrollo:
Por los años 30s, la adicción era considerada un problema moral y no de salud, por lo que las acciones ejercidas hacia la persona adicta, eran tendientes al castigo y no a la prevención o la terapia. Gracias al trabajo de investigadores reconocidos, entre ellos la doctora Nora Wolkow, directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), quien concluyó que la adicción se considera hoy una enfermedad del cerebro porque las drogas modifican la química, la estructura y el funcionamiento de éste órgano. (Citada en entrevista a la doctora María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón De La Fuente Muñiz”). Otro científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del NIDA, el doctor Rubén Baler, afirma que “la adicción es una enfermedad que progresa por etapas”, siendo la primera, la utilización de sustancias para alcanzar la euforia que éstas brindan, de ahí, el cerebro comienza a adaptarse a dicha sustancia y aparecen los primeros signos de adicción como consumirla de manera regular, imposibilidad de dejarla, gastar en ella más de lo que se tiene, robar incluso, y sentir que se necesita para funcionar cotidianamente.
El abuso de las drogas altera algunas zonas del cerebro, como el tallo, que controla el ritmo cardiaco, la respiración y el sueño; la corteza, que procesa la información sensorial y nos permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico, donde se aloja el llamado circuito de recompensa del cerebro, el cual motiva al ser humano a repetir conductas necesarias para la supervivencia y la reproducción, como alimentarse y tener sexo. Las drogas obstaculizan el sistema de comunicación cerebral, alterando grandemente la función de los neurotransmisores (sustancias químicas que llevan los mensajes entre las neuronas). En su mayoría, las drogas afectan la actividad del neurotransmisor llamado dopamina, el cual tiene un efecto fundamental en las sensaciones de placer, por lo que “producen una activación mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de recompensa”, según lo explica la doctora Medina Mora, haciendo que el cerebro pierda la capacidad de sentir placer por las recompensas naturales, ya que “se acostumbra rápidamente a las dosis masivas” de dopamina que se producen mediante el consumo de drogas, y cuando falta la droga, el cerebro ya no cuenta con la dopamina suficiente y el individuo deja de disfrutar cosas naturalmente placenteras, lo que le conduce a la apatía y a la depresión y la necesidad de usar más y más droga hasta desarrollar la tolerancia a ésta, según lo afirma el doctor Baler. Otro neurotransmisor afectado es el glutamato, que actúa tanto en el circuito de recompensa como en la capacidad de aprender, dañándose la función cognitiva. Las drogas provocan condicionamiento, por lo tanto, un deseo incontrolable de consumirla bajo factores ambientales asociados, y es tan fuerte, que la adicción puede resurgir incluso tras muchos años de abstinencia.
Asimismo, en la propensión a las adicciones, el factor genético ocupa un 40 a 60% del riesgo total. El resto lo ocupan los factores ambientales, sociales, culturales, dietéticos. Por lo que, la manifestación de un comportamiento adictivo depende tanto de lo genético como del entorno.
La adolescencia es un factor de riesgo para el desarrollo de adicciones, ya que el adolescente regularmente toma decisiones basadas en emociones y no en el juicio o el raciocinio; además de ser una época en la que se están desarrollando todas las conexiones, por lo que exponer al cerebro a las drogas en estas edades, tiene consecuencias mucho más dañinas, por lo que se debe trabajar en políticas públicas que ayuden a proteger a los adolescentes (Dra. Medina Mora); y esto de los usos medicinales de la marihuana, realmente confunde aún más a los jóvenes.
Otra adicción importante es aquella donde no hay sustancias, sin embargo, los mecanismos cerebrales que participan en la adicción a las drogas, se hacen presentes en la compulsión, como en el comer, la adicción al sexo o a los juegos de azar, que podrían tener relación con los desequilibrios de la dopamina u otros neurotransmisores, aunque en principio, estas conductas no se consideren adictivas.
Un grupo más de riesgo lo forman las personas que tienen un padecimiento mental como bipolaridad o esquizofrenia. Esto lo ilustra la doctora Medina Mora con el caso de un niño con problemas de ansiedad desde los 7 años; si el niño llega a la edad adulta sin toparse con drogas o alcohol, probablemente para entonces su problema esté resuelto, más si en la adolescencia observa que el alcohol reduce su ansiedad, confundirá ese efecto con la solución a sus problemas y tendrá más riesgo de desarrollar dependencia, y de adulto, además una adicción, seguirá con la ansiedad.
Las adicciones tienen consecuencias conductuales, familiares y sociales, pues afectan también los circuitos del aprendizaje, la memoria, el control de las emociones, la toma de decisiones, entre otros, cita el doctor Baler. El adicto corre el riesgo de sufrir o infligir a otros, un daño no intencional o incurrir en violencia o delitos por la influencia de las drogas o de la abstinencia.

Conclusión:
Dado que las adicciones tienen un origen y un desarrollo multifactorial, el tratamiento del adicto debe ser enfocado a la persona, su ambiente y al tipo de sustancia o conducta adictiva, esto es, una terapia multidimensional que entrene nuevamente al cerebro, ya que la adicción es una enfermedad de aprendizaje. Y tomar en cuenta que una posible recaída no es un fracaso del tratamiento sino un indicador de que tiene que repetirse. Sin embargo, el mejor enfoque ante el problema de las adicciones, sigue y seguirá siendo la prevención en todos los niveles, personal, familiar, ambiental y de políticas de salud pública.


Reflexión personal:
Elegí este tema dado el momento social que estamos viviendo, en donde muchas conductas compulsivas y adicciones que afectan al individuo, su integridad, familia y entorno, están siendo aceptadas como “normales” por diferentes grupos sociales, desatendiendo o menospreciando las consecuencias negativas globales verdaderamente catastróficas a las que conllevan.

Mi punto de partida es que siendo reconocidas actualmente las adicciones como enfermedad, es importante la divulgación de este tipo de información para tratar de concientizar a la sociedad de la necesidad de tratamiento para el adicto y promover un cambio de enfoque que permita retomar los estándares psico-sociales correctos para una prosperidad verdaderamente integral. 

jueves, 22 de octubre de 2015

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Resumen del artículo: "¿Qué es ser un estudiante en línea?"
Las modalidades de enseñanza y aprendizaje a distancia tomaron relevancia desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuando la Educación por Correspondencia hace su aparición marcando el inicio de un camino caracterizado por "aprender a aprender" y evolucionando a la Enseñanza Multimedia en la década de los 60s, que aprovechaba los medios de comunicación como el teléfono y la televisión para cumplir su propósito; la Telemática que combinaba el desarrollo de las telecomunicaciones y medios educativos como el CD-ROM entre otros, y desde la década de los 90s hasta nuestros días, donde la Enseñanza colaborativa basada en Internet, donde el Estudiante toma un papel activo, autogestor, y el Maestro se convierte en un guía, un Facilitador en el proceso de aprendizaje.
Es así como las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han logrado transformar las maneras en que interactuamos y más aún romper los paradigmas de aprendizaje, que si bien nos brindan ventajas como estudiar donde estemos y con flexibilidad de horarios, imponen grandes desafíos a quienes optamos por convertirnos en estudiantes en línea y aprender en forma independiente o grupal de una manera colaborativa en Ambientes Virtuales de Aprendizaje.
Ante esta nueva oportunidad de aprendizaje, debemos adoptar características como una Actitud proactiva, el Compromiso de ser responsables de nuestro propio aprendizaje, tener Conciencia de nuestras destrezas, habilidades y estrategias, desarrollar una Actitud para trabajar en entornos colaborativos, establecer Metas propias, acceder a un Aprendizaje autónomo y autogestivo, Dejando atrás el aprendizaje dirigido, No memorizando sino analizando, procesando y apropiándonos del conocimiento para proyectar nuestro saber, dejando atrás los entornos competitivos trabajando colaborativamente, gestionando y administrando correctamente el tiempo, y potenciando las destrezas comunicativas que poseemos. Todo esto nos permitirá convertirnos en alfabetas digitales, siendo éste el mayor de los desafíos que enfrentamos.
Quizá no sea fácil, sin embargo, aplicando estrategias y acciones que nos permitan autogestionar esta nueva forma de aprendizaje y desarrollando la comprensión lectora, nos evitará frustraciones y nos llevará a un óptimo aprovechamiento del tiempo. Quienes optamos por esta modalidad, debemos recordar que contamos con las habilidades y destrezas necesarias para triunfar en ella.